El futuro de los sistemas embebidos está marcado por varias tendencias:
- Internet de las cosas (IoT): Los dispositivos embebidos conectados permiten nuevas aplicaciones, como termostatos inteligentes que se ajustan automáticamente al comportamiento del usuario.
- Ejemplo: Un sistema de cámaras de seguridad conectadas a la red Wi-Fi de tu hogar, que pueden ser controladas remotamente a través de una app en tu teléfono móvil. Las cámaras no solo graban, sino que también tienen sensores de movimiento y son capaces de enviarte una alerta si detectan actividad inusual.
- Inteligencia artificial (IA): Integrar IA en sistemas embebidos permite tomar decisiones más complejas, como drones que ajustan su trayectoria para evitar obstáculos.
- Ejemplo:La cámara utiliza IA para analizar las imágenes y reconocer rostros. Si un rostro conocido es detectado, la cámara permite el acceso automáticamente a la casa. Si detecta un rostro desconocido, envía una alerta a tu teléfono. Además, puede aprender y ajustar sus parámetros con el tiempo, por ejemplo, para evitar falsas alarmas por sombras o animales.
- Computación en la nube y de borde: Mientras que la nube permite análisis avanzado, la computación de borde reduce la latencia al procesar datos localmente, lo cual es crucial para aplicaciones en tiempo real como vehículos autónomos.
- Ejemplo:El sistema de cámaras tiene una función de computación de borde que es el procesa las imágenes localmente, en la misma cámara o en un dispositivo cercano, para detectar movimientos o reconocer rostros sin necesidad de enviar todos los datos a la nube, lo que reduce la latencia.
Estas tendencias también dependen de la seguridad cibernética, ya que a medida que aumenta la conectividad, los riesgos de ataques cibernéticos también crecen.

